lunes, 22 de mayo de 2017

Feria del libro de Fuenlabrada

     Este fin de semana estuve en la caseta de Entrelíneas Editores (nº 19) presentando mi novela "Ispalam" y firmando los libros a quien se los llevase. 
    La inauguración estuvo muy animada, con gran afluencia de público, espectáculos y actividades para niños y mayores. 
     Todavía estáis a tiempo de venir a verme y pasar un rato agradable paseando por la feria los días:
     Viernes 26: 18:00-21:00 h
     Sábado 27: 12:00-14:00 y 18:00-21:30 h
     Domingo 28: 12:00-14:00 h.
     Parque de la Fuente (Fuenlabrada, Madrid)



     
     

martes, 16 de mayo de 2017

En Librería Bravo


El pasado 12 de mayo presenté "Ispalam" en la librería Bravo de Fuenlabrada. Fue un rato muy agradable en el que pude charlar junto con los asistentes sobre el libro, y dedicar una buena parte de la presentación al proceso creativo de la novela.
Desde aquí quiero agradecer a Manuela el apoyo que da a la literatura y los escritores nóveles cediéndonos su librería para presentar nuestras obras. 



miércoles, 10 de mayo de 2017

Ispalam en Onda Fuenlabrada

     Ayer martes tuve el honor de ser entrevistada en Onda Fuenlabrada para el programa "Días de radio", dirigido por la periodista Montse Bobis.
     En este programa, Entrelíneas Editores, que ha publicado mi novela "Ispalam", tiene una sección los martes de 13:30 a 14:00 h. En esta ocasión Vanesa de Luis y yo fuimos las encargadas de hablar de nuestras novelas. 
     Fue una experiencia muy agradable y desde aquí quiero agradecer el apoyo que esta emisora da a los escritores y artistas nóveles.

     Os dejo el enlace para que lo disfrutéis.




Vanesa de Luis y Ana Matesanz 


sábado, 6 de mayo de 2017

Presentación de Ispalam en Librería Bravo

     El próximo viernes 12 de mayo, a las 19:00 h. presentaré mi novela "Ispalam" en la Librería Bravo C/ Buenos Aires, 5 (Fuenlabrada, Madrid)

     Estaré encantada de veros, charlar con vosotros y como no de dedicar el libro a quien se lo lleve.



miércoles, 26 de abril de 2017

Trinos y aromas

Ya estamos en plena primavera y en nuestras latitudes el campo rebosa de vida por todos lados. Los árboles se cubren de hojas nuevamente y las flores se abren desplegando sus olores para atraer a los insectos que las polinicen. Porque el aroma de las flores no es para nosotros, sino para esos bichitos minúsculos de los que dependen para la perpetuación de su especie. Seducidos por los colores y olores de los órganos sexuales de las plantas, se acercan a tomar el néctar que estas les ofrecen como regalo y señuelo para atraerlos. Las plantas no se mueven, pero son capaces de hacer que su polen se desplace lo necesario para fecundar a otra flor. El polen, las semillas y los frutos son capaces de utilizar el viento, el agua, los insectos, las aves e incluso los mamíferos para conseguir su propósito. Los vegetales no se desplazan, pero su promesa de vida es capaz de utilizar medios de transporte tan eficaces, que llegan a cualquier rincón del planeta en el que poder  arraigar. Para ello sólo tienen que darse las condiciones necesarias para desarrollarse y aquí es donde llega lo difícil.
Otras que se mueven, aunque en este caso por sí mismas, son las aves migratorias. En la Península Ibérica hace tiempo que se fueron las invernantes, y todavía están llegando algunas especies más tardías, que vienen a sacar a su prole adelante. Entre los pájaros que llenan el campo de cantos está el ruiseñor común, que desde el Sur de África llega a Europa para deleitarnos con su potente canto. Pero nuevamente no es para nosotros, sino para marcar su territorio y decir a las hembras “Aquí estoy yo y busco novia”. 
          Os regalo el canto del ruiseñor para que disfrutéis con su trino. 
                  Ruiseñor común



Foto: Juan Carlos Martínez

miércoles, 5 de abril de 2017

Surcos de agua

Vida líquida
Como agua de mar,
Que lleva ilusiones
Y devuelve sal
Inmensidad azul,
Sin fin,
Sin forma.
Moldeable y blanda.
El devenir de las olas
Desgasta la roca,
Moldea formas nuevas,
Extrañas.
Marcando surcos
De vida y agua.

Foto: Ana Matesanz

viernes, 24 de marzo de 2017

Promesa de calor

Hace un frío que pela. Andrés camina encogido, las manos en los bolsillos y la nariz roja con un brillante a punto de caer. Hace demasiado frío para sacar el pañuelo del bolsillo. Al llegar al semáforo se para con la mirada fija en el muñequito. Rojo-verde-rojo-verde. El frío paraliza.
Un mocoso le empuja al cruzar la calle despegándole del suelo. Andrés camina y tropieza con algo blando. ¡Maravilloso, promesa de calor! Ahora la bufanda le abraza el cuello, le da energía y alas en los pies. Debe correr, no puede perder esa entrevista. No, por el frío no. Se quita el brillante de la nariz, se ajusta la bufanda y sube la escalera dispuesto a comerse el mundo en aquella fábrica de alimentos congelados.

Foto: Ana Matesanz

viernes, 17 de marzo de 2017

Un viaje tan largo

—¿Don Cristóbal Colón? —Preguntó el emisario al hombre que observaba un huevo de gallina depositado en un plato.
—Sí, soy yo —respondió este levantándose de la silla. Hablaba con un marcado acento gallego.
—Bien, pues recoged vuestras cosas que partís mañana.
El hombre que miraba el huevo, fijó su vista en quien eso le decía.
—¿Tan rápido?
—La reina ha recibido ya el dinero necesario para vuestro viaje y partís mañana.
—Bueno, pero ya lo llevo todo encima.
—¿No necesitáis nada más en un viaje tan largo que no sabéis lo que durará?
—No necesito nada más, el viaje no es tan largo.
—De acuerdo, vos sabréis lo que hacéis. Tomad, aquí tenéis dinero para los primeros gastos.
El hombre llamado Cristóbal Colón cogió la bolsa que le ofrecían y se dirigió a la puerta para marcharse.
—Podéis llevaros el huevo —dijo el emisario—. Sé que es importante para vos y la reina.
El viajero se volvió, cogió el huevo y se marchó.
El representante de su majestad quedó sólo, al poco llamaron a la puerta y entró un chambelán.
—Señor. Aquí  fuera hay un hombre, parece extranjero. Dice llamarse Cristóbal Colón y quiere hablar con vos, porque le habéis citado para tratar el asunto de un viaje.

Foto: Ana Matesanz

lunes, 30 de enero de 2017

Nuez dormida

¿Qué piensa el poeta?
¿Sabrá él pensar?
A su neurona dormida llama,
Porque pensar no puede.
Ella, desperezándose,
Envía un boceto de pensamiento.
¡Señor cerebro, ahí va eso!
Pero aquello,
Igual que una nuez,
Se encierra en el cascarón.
¡Ssssh, el poeta duerme!

Foto: Ana Matesanz

sábado, 14 de enero de 2017

El último viaje

La puerta se cerró tras ella y comenzó a caminar lentamente. Como todas las noches, cuando Sandra le dejaba en casa, se despedían con un beso, cada vez más frío, más ritual. Ya le estaba empezando a pasar con Roberto lo mismo que con sus anteriores parejas.
Sacó las llaves del bolso y abrió el coche. El viejo motor se resistía y sólo arrancó después de que su dueña gritara una palabrota. ¿Por qué siempre elegía hombres sin medio de transporte? Si el coche se estropeaba su relación con Roberto habría acabado, porque viviendo a treinta kilómetros de carretera de montaña, los dos sin coche ni transporte público: fin.
—Puedes comprarte otro  coche —dijo él en una ocasión.
Ni se le había pasado por la cabeza comprárselo él.
Sus anteriores relaciones comenzaban alegres, apasionadas. Sandra las vivía saboreando cada instante que pasaba con ellos, los amaba de manera casi religiosa, adorando a esos hombres que creía que también la adoraban a ella. Hasta que se daba cuenta de su error, no soportaba la decepción y entonces los dejaba. Así una y otra vez.
El coche circulaba en la noche solitaria y oscura de la montaña. Eran las tres de la madrugada y tendría que estar dentro de cinco horas en la oficina. En aquella empresa en la que tanto le costó entrar, en la que había creído que realizaría el sueño de su profesión.  Estuvo quince años dando tumbos de trabajo en trabajo y cuando por fin encontró lo que buscaba, empezaron a desplazarla  poco a poco.
Se dio cuenta que si se acababa su relación con Roberto le daba igual. Si la echaban del trabajo la daba igual. Si el coche se estropeaba le daba igual.
La Luna brillante en lo alto del barranco iluminaba la curva de la carretera.
—Vamos cochecito, pórtate bien por última vez. —Dijo Sandra pisando a fondo el acelerador y sujetando firme el volante para tomar recta aquella curva en lo alto del abismo. 

Foto: Ana Matesanz